miércoles, 7 de noviembre de 2012

el desfile del 7 de noviembre de 1941



El desfile del 7 de noviembre de 1941 (el aniversario n° 24 de la Revolución Rusa) por su importancia, equivale a una operación militar. Justo para ese día los Nazis planificaron la toma de Moscú y querían ogranizar un desfile célebre de sus tropas por la Plaza Roja.

Los soviéticos toman la decisión de organizar el desfile para arrinconar los desánimos y fortalecer la moral de la nación, a la vez proclamando a todo el mundo, que Moscú está y estará de pie firmemente.

en el metro Mayakóvskaya
El 6 de noviembre se reúne el Mossovet (El consejo de Moscú) – normalmente estas reuniones tenían lugar en el Teatro Bolshoi-, pero como El Bolshoi ya era minado para el caso de la posible pérdida de la batalla de Moscú, la reunión de Mossovet tuvo lugar en la plataforma de la estación de metro “Mayakovskaia”. Allí, el comandante en jefe Iósif Stalin informa la hora del desfile. Según los pronósticos el 7 de noviembre debía nevar mucho, por eso, los rusos no tuvieron miedo de los enemigos en avión, para ese día.

Además, desde el 5 de noviembre las Fuerzas Aéreas continuamente bombardean los aeródromos de los Nazis y por lo tanto el 7 de noviembre sobre Moscú no cae ni una bomba. Los 550 aviones de caza protegen el desfile en el cielo. La hora del desfile en el último momento fue cambiada para 2 horas antes. El 7 de noviembre por la noche las estrellas del Kremlin fueron desenfundadas y encendidas, de la misma manera fue descamuflado el Mausoleo (a propósito para defender el Kremlin construyeron su “copia” en la Plaza de Pantano – muy cerca del Kremlin real).

La gente que fue a la Plaza Roja pudo confirmar, que el espíritu moral del ejército no fue quebrado, que la élite rusa está en Moscú y no piensa evacuarse. Como en el desfile fueron acreditados muchos corresponsales extranjeros, la noticia de éste recorría todo el mundo.

Es interesante, que durante el desfile el director de la orquestra fue Vasili Agapkin, el autor de la famosa canción “Proshchanie Slavianki” (“La despedida de la eslava”). Él, apasionado, estaba inmóvil y por esto cuando la orquesta formada de varias bandas debía desocupar el lugar, donde se encontraba, el director no pudo moverse. “Ya es la hora para irme, - se acuerda Vasili Agapkin. – Quisiera dar el primer paso, pero los pies no van. Los zapatos se congelaron al tablado. ¿Qué hago? Incluso, no pude decir ni una palabra, como mis pies mis labios también se congelaron”. Los músicos lo llevaron a las galerías GUM del brazo.

Los altos mandos después del desfile se fueron para la estación Beilorruskaia (allí al principio se alojó el Estado Mayor, que más tarde sería trasladado a la estación actual “Chistie Prudi”), mientras los combatientes del Ejército Rojo justo desde la Plaza Roja, partieron hacia el frente, que se hallaba a una distancia de tan solo kilómetros. De Moscú al cielo.




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