También el 23 de febrero solimos acordarnos de la Gran Guerra Patria, porque obviamente la misión del ejército está vinculada a la idea del sacrificio:
Ksénia Símonova, artista ucraniana que pinta en arena.
Como trabajo los inviernos de traductor militar, tengo derecho de descansar este dia. El 23 de febrero es el día festivo en Rusia, es el “Día del Defensor de la Patria”, otrora conocido también como el “Día del Ejército Soviético y la Marina de Guerra”.
En primer lugar, el ejército permitía a los jovenes de todas partes de la URSS integrarse mejor, si no por completo, en la sociedad, apreciar la escala y la diversidad de nuestro enorme país plurinacional. Además al pasar tiempo en el ejército los muchachos obtenían unas 2-3 profeciones y ya eran mejor preparados para la vida civil. Esto fue muy importante para Rusía en vías de urbanización.
Prestar el servicio militar, ser militar fue de prestigio. El comportamiento ejemplar de los militares (ante todo, de los oficiales) fue la comidilla de la gente. Y por supuesto, los prófugos se condenaban a la vida de solteros hasta la muerte, ya que las muchachas no les hacían caso. Esto explica por que la fiesta de los militares hasta hoy día se asocia con la fiesta varonil. Porque ser un varón en la URSS suponía saber manejar las armas.
¿Por qué se festeja el 23 de febrero? Es que el día 23 de febrero de 1918 fue una de las fechas clave en la historia de la organización del Ejercito Rojo - aquel día el gobierno soviético proclamó la movilización total de la población al expedir el decreto “La patria socialista está en peligro” (el gobierno revolucionario rechazó pagar las deudas ilegítimas de los zares y obviamente los paises-acreedores, “propietorios” de lo poco que había en Rusia zarista tardía en seguida rompieron las hostilidades (¡los bolcheviques tenian que hacer frente a la agresión extranjera, mientras llevaban al cabo la guerra civil, o sea los rojos no tanto guerrearon contra los blancos, como contra las potencias occidentales y sus marionetas).
Después de la caida de la URSS prestar el servicio militar en el mejor de los casos significaba la pérdida de tiempo, en el peor de los casos - la pérdida de la salud. Claro, que había exclusions, pero lamentablemente el ejército como tal se hizo una de las primeras víctimas de las "reformas": los mejores oficiales se fueron y se quedaron solo arribistas y aquellos que no tenían para donde ir. Pero claro, que había exclusiones. Rusia es un país que se mantiene gracias a las exclusiones, somos un país del milagro de la exclusion.
"Yo, ciudadano de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, entrando en las filas de las Fuerzas Armadas, acepto el Juramento y solemnemente juro ser honorable, bravo, disciplinado, veraz combatiente, guardar severamente el secreto militar y gubernamental, ejecutar absolutamente las ordenanzas y órdenes de los Jefes. Yo juro honestamente estudiar los asuntos militares, guardar las propiedades militares y civiles y hasta el último suspiro ser fiel a mi pueblo, Patria Soviética y el Gobierno Soviético. Yo siempre estoy preparado por una orden del Gobierno Soviético tomar parte en la defensa de mi Patria, la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, y como combatiente de las Fuerzas Armadas yo juro defenderla a ella valerosamente, con dignidad y honor, no ahorrando de mi sangre y vida para la consecución de una completa victoria sobre los enemigos. Si yo falto a este solemne juramento, caiga sobre mi el duro castigo de la Ley Soviética y el general odio y desprecio de los trabajadores".
Identificar el nombre de este gran escritor con la revolución que evidentemente no supo comprender, y de la cual por cierto estuvo alejado, parecerá, a simple vista, extraño y artificial. Es, pues, cierto que una cosa que a todas luces no refleja exactamente los fenómenos no puede llamarse un espejo. Pero nuestra revolución es un fenómeno extraordinariamente complejo. Entre la masa de sus agentes y participantes directos, existen muchos elementos sociales que tampoco supieron comprender lo que ocurría y que también abandonaron las tareas históricas que el curso de los acontecimientos les planteaba. Y un escritor verdaderamente grande, no podía dejar de reflejar al menos algunos de los aspectos esenciales de la revolución.
De un lado, crítica despiadada de la explotación capitalista; denuncia de las violencias del gobierno, de la comedia de la justicia y de la administración del Estado; revelación del abismo contradictorio entre el aumento de la riqueza y de las adquisiciones de la civilización y el acrecentamiento de la pobreza, embrutecimiento y de las torturas de las masas obreras. De otro, la prédica fanática de la "no resistencia al mal".
Por otro lado, los campesinos, esforzándose en buscar en buscar una nueva forma de vida social, tenían una concepción extremadamente vaga, religiosa y patriarcal del tipo de vida social que anhelaban, del método de lucha conducente a conquistar su libertad, de la clase de dirigentes que esta lucha requiera, de la actitud que la burguesía y la intelectualidad burguesa habrían de adoptar con respecto a los intereses de esta revolución agraria, y del por qué un derrumbamiento violento del poder zarista, era una condición previa indispensable para la expropiación de los grandes latifundistas. Toda la vida pasada de los campesinos le había enseñado a odiar a los terratenientes y a los funcionarios del gobierno; pero no les enseño, ni podía enseñarles adónde ir a buscar una respuesta a todas estas cuestiones. En nuestra revolución, sólo una minoría de campesinos se organizó y luchó efectivamente en grado apreciable por la revolución; y solamente una pequeña minoría tomó las armas para aniquilar a sus enemigos, para aniquilar a los lacayos zaristas y a los defensores de los terratenientes. ¡La mayoría del campo lloraba y rezaba, moralizaba y divagaba, escribía peticiones y cursaba "solicitudes" completamente de acuerdo con el espíritu de León Nicoláievich Tolstoy! Y como ocurre siempre en estos casos, la abstención tolstoiana de la política, la abjuración tostoiana de los políticos, tuvieron por resultado que sólo una minoría se aliara al proletariado consciente y revolucionario, en tanto que la mayoría fué presa de los intelectuales burgueses sin principios y serviles que, con el nombre de cadetes, abandonaban las reuniones de los truviks, se reconciliaban con ellos, hasta que, por último, fueron arrojados de un puntapié por la bota de los soldados. Las ideas tolstoianas son un espejo de las debilidades y las deficiencias de nuestro levantamiento campesino, un reflejo de la flojedad de la aldea patriarcal y de la innata cobardía del "mujik frugal".
Tolstoy reflejo el odio acumulado, la aspiración madura a una vida mejor, el anhelo de desembarazarse del pasado, y, asimismo, la inmadurez, el espíritu contemplativo, la inexperiencia política y la flojedad revolucionaria de las aldeas. Las condiciones histórico-económicas explican la inevitabilidad del surgimiento de la lucha revolucionaria de las masas para la lucha y también esa tolstoiana no resistencia al mal, que fué la causa más seria de la derrota de las primeras campañas revolucionarias.
Hace poco el alcalde de Moscú, con 18 años de experiencia en el gobierno de la ciudad, ha sido depuesto. Lo han echado a la calle de una manera muy teatralizada y educativa para otros elementos de nuestro sistema político y también para distraer un poco al populacho (al haber mostrado una serie de películas comprometedoras). Es que hipocresía del alcalde Yuri Luzhkòv tocó su límite: todo el mundo sabe que su esposa, Elena Batùrina, llegó a ser la mujer más rica del país por ser respaldada en “sus” proyectos inmobiliarios por su humilde marido. «Si no fuera mi esposa, sería aun más rica”, suelen decir en estos casos los ladrones de todos los países. Sin necesidad de hablar de su esposa, hay otras reclamaciones (igual como hay ciertos méritos). Pero la fiesta de 18 años se acabó bajo el pretexto de la “pérdida de confianza”. Los pretextos no tienen mucha importancia. Lo interesante es la substitución de la élite moscovita iniciada desde el Kremlin. Y por eso llaman tanto la atención los primeros pasos de los nuevos comandantes de la capital. Y en este ámbito nos interesa sobre todo el aspecto arquitectónico y el de la vida cotidiana de la ciudad. ¿Habrá algunos cambios?
Hay que entender que durante las reformas neoliberales de los últimos 20 años, Moscú se ha convertido en los “Establos de Augìas” de la Rusia Demócrata. Una de las ciudades más caras del mundo, paralizada por los embotellamientos, cuya infraestructura apenas aguanta a tanta gente que viene de todas partes de la desarticulada URSS a la capital, en búsqueda de trabajo. El mercado de viviendas de esta manera se ha hecho una mina de oro para los especuladores. Los precios de la vivienda en Moscú desde 2006 están por los cielos. Cada pedazo de tierra en la ciudad puede convertirse en un motivo para el asesinato. Claro que muy pronto la ciudad ha sido cubierta con edificios feos, de mala calidad, pero super rentables para sus dueños. El encanto tanto del Moscú antiguo, como del Moscú estaliniano, se ha desvanecido gracias a las actividades primitivas del mercado salvaje. ¡Que bonito esta Moscú! ¡Tantos carteles! ¡Coches de lujo, boutiques de marca, iluminación, prostitución infantil, mendigos en las calles! Desgraciadamente los moscovitas en parte no estaban en contra del vandalismo “demócrata”, que sufría nuestra querida fortaleza del totalitarismo.
El alcalde interino Vladimir Rezin (otrora cómplice del alcalde despedido por la pérdida de confianza) enseguida ha ofrecido pensar en el traslado del monumento a Pedro el Grande. Es que “Pedro El Grande” es una de las obras más odiosas, fue erigida en Moscú por un amigo cercano al alcalde fracasado - un tal Zuràb Zereteli. Según las malas lenguas, Zereteli primero había esculpido un Cristobàl Colòn y lo quiso vender a España, pero no logró venderlo ni a Latinoamérica. Para consolar a Zereteli el ex alcalde Luzhkòv le permitió instalar su pedazo de bruto en uno de los mejores lugares de la ciudad. Asì en el ùltimo momento Cristobal fue modificado en Pedro. Fue como meter un clavo en un icono. Sería mejor si el ex alcalde esperara un poco, porque al fin y al cabo Costa Rica aprobó la instalación de un Cristóbal Colón hecho por Zereteli, y eso tal vez evitara la aparición de Pedro el Grande en el lugar más inadecuado de Moscú. De todos modos, la promesa del traslado de “Pedro el Grande” animó bastante a la ciudad. Surgió entonces la idea de que unos bancos, juntos, estarán gustosos de realizar este traslado por su propia cuenta, y asi, de esta forma, podrian hacer su propaganda. Además, ha aparecido la esperanza de que las demás esculturas de Zereteli, en un futuro próximo, también quedarán la fuera de la ciudad eterna, porque según muchos moscovitas son traumas horribles para la capital. Además se despertó el interés de la alcaldía con respecto a los varios objetos del patrimonio nacional, cuyo destino está en peligro.
Al fin y al cabo, desde el Kremlin acaban de nombrar al gobernador (en el caso de Moscú se llama “alcalde”); su candidatura ya ha sido aprobada por el parlamento de la ciudad, y no es sorprendente que una de las primeras declaraciones del candidato a la alcaldìa Sergei Sobianin haya sido la siguiente: “El proyecto de Moscow-City fue un error de urbanistica”, es decir, que Sobianin critica los “milagros” de la arquitectura, que heredó de su antecesor. Moscow-City – es un montón de “cacas” de vidrio, que obviamente fue levantado en el centro de la ciudad para que pudiera ser visto desde todos lados. Una competencia tonta con los árabes quien va a construir el rascacielos más alto del mundo. Además Sobianin criticó la política de la construcción de los edificios insertados entre los masivos arquitectónicos, ya formados históricamente. Tambièn mandò a desmontar las construcciones ilegales a lo largo de las carreteras para que sea posible ensancharlas, etc.
No quiero decir que el nuevo alcalde será mejor que los de siempre. No. Solamente saco la conclusión, de que los rusos están hartos de la política urbanística neoliberal, que consiste en el pisotear los intereses del ciudadano a favor de los intereses del capital. Y claro, que el recién nombrado gobierno de Moscú está aprovechando este descontento. Vamos a ver si puede cumplir con sus promesas. Ojala que nos encontremos muy pronto en un Moscú sin tráfico, sin ejércitos de los inmigrantes ilegales, sin edificios feos, sin publicidad, sin desigualdad, es decir limpia de la contaminación visual, sónica, atmosférica y social.
Tambièn a sus ordenes estàn las visiones geogràficas de Vaticàn, Alemania, Francia, Rusia, Britania, incluso de los homosexuales, etc.
El teleproyecto “El tribunal del tiempo”, que sale en uno de los canales federales de Rusia, es muy especial para nuestra naciòn, incluso algunos creen, que fue inspirado desde una de las torres del Kremlin, es decir, por uno de los grupos de la élite gobernante. Es que durante los ùltimos 25 años la televisiòn nacional de Rusia en general se ha parecido mucho, para no decir en un 95%, con todas las cadenas globales: se repiten las mismas tonterias y se inculcan las mismas ideas poco claras con respecto a nuestro pasado y nuestro futuro. La prensa es otra cosa, pero la gente suele ver la tele. Y los especialistas, que tratan de poner las cosas en orden, normalmente en la tele no son bienvenidos.
Claro, que los sondeos como tales – los tenemos de sobra, pero estos son extraordinarios, porque las formulaciones de las preguntas la primera vez desde hace mucho, son correctas. Y son correctas, sobre todo, gracias a la participacián del politólogo Sergio Kurginian, quien de hecho dirige todo el show, cortando el monólogo soso de los falsificadores (a la derecha).
Linea de Kurginian:
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Linea de Kurginian:
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El 89% creen, que su política fue una mina de acción retardada. Krushev fue criatura de ciertos grupos de la nomenklatura, cuyo apoyo Krushev había ganado al haberles regalado muchos privilegios y dinero. En unos 30 años estos grupos corruptos de la èlite destruiràn la URSS.
El 91% dice, que este periodo fue tiempo de las opciones perdidas y solo el 9% declara, que este periodo (económicamente incomparable con lo que vivimos hoy) fue la agonía del régimen soviético.
El 86% creen, que esta campaña fue un error político de Gorbachev al haber sido dirigida contra la población, porque la realizaron en el momento más inadecuado y en una forma superprovocativa. Sin embargo, el 14% opinan, que la campaña contra el alcohòl fue una preocupaciòn por la salud de nación.
El 91% cree, que el GKChP fue un intento de evitar la destrucción del paìs, la victoria del Comité Estatal de Emirgencia conservaría la URSS en el mapa del mundo y haría salir al país salir de la barrena politia y econòmica. El otro 9% opina, que GKChP fue un putch, una intentona golpista que metió el último clavo en el ataud del poder soviético.
El 93% dicen, que el ataque al parlamento en 1993 por una orden anticonstitucional de Boris Yeltsin fue un fracaso del proyecto democrático en Rusia, mientras el 7% justifican el crimen de Yeltsin como un modo de salir del callejón sin salida.
El 86% considera estas reformas como destructivas, demasiado radicales, apresuradas, poco claras para el pueblo y por eso criminales, mientras el 14% las han aceptado como constuctivas.