Con motivo del centenario luctuoso de Leòn Tolstòi les presento un articulo de un autor bastante famoso, cuyo nombre, si no lo saben, lo decubriràn al terminar la lectura:
LEON TOLSTOY, ESPEJO DE LA REVOLUCIÓN RUSA
La prensa rusa legal, atiborrada de artículos, cartas y notas sobre el octogésimo aniversario de Tolstoy, está lo menos del mundo interesada en un análisis de sus obras desde el punto de vista del carácter y lasa fuerzas motrices de la revolución rusa. Toda esta prensa padece de una indigestión de hipocresía de doble naturaleza: "oficial" y "liberal".
La primera es una hipocresía vulgar del plumífero venal que ayer atacaba por encargo a Tolstoy, y hoy, por encargo, está obligado a descubrir en él patriotismo y observar para con él a los ojos de Europa todas las reglas de la decencia. Todo el mundo sabe lo que se ha pagado a estos plumíferos y no pueden engañar a nadie. Pero la hipocresía liberal es mucho más sutil, y por consiguiente, mucho más nociva y peligrosa.
Escuchando al cadete Balaleikius del Rech, uno se imaginaría que su simpatía hacia Tolstoy era ardentísima y absoluta. Actualmente, sus declaraciones calculadas y sus frases ampulosas acerca del "gran buscador de Dios" no son más que pura hipocresía, porque el liberal ruso ni cree en el Dios tolstoniano ni simpatiza con la critica tolstiana del orden existente. El liberal se asocia a un nombre popular, con objeto de acrecentar su capital político... para jugar el papel del jefe de la oposición nacional. El intenta, mediante frases sonoras y contundentes, ahogar el grito que exige una respuesta clara y directa a la cuestión: ¿Cuál es la causa de las flagrantes contradicciones, del "tolstoianismo"? ¿Qué diferencias y flaquezas de nuestra revolución reflejan?
Las contradicciones en las obras, conceptos y doctrinas de la escuela tolstoiana son contradicciones realmente flagrantes.
Por una parte tenemos al genial escritor que no sólo es capaz de trazar un cuadro incomparable de la vida rusa, sino también de reproducir una literatura universal de primer orden. Por otra parte tenemos al terrateniente llevando la corona del mártir en nombre de Cristo.
Por un lado una protesta considerablemente fuerte, directa y sincera contra las hipocresías y mentiras sociales. Por otro lado, el "tolstoiano", esto es el intelectual ruso exhausto de histerismo y adorador de la miseria, que, golpeándose el pecho públicamente, grita: "Soy un malvado, soy un vil, pero me esfuerzo en lograr la propia perfección moral. ¡Ya no pruebo la carne, sino que vivo de una escudilla de arroz!".

De una parte, el realismo más sobrio y la ausencia de todo género de máscaras. De otra parte, la propagación de una de las cosas más corrompidas que existen en el mundo: la religión; la tentativa de reemplazar los sacerdotes oficiales del Estado, por sacerdotes de convicción moral, es decir, cultivar la más sutil y por consiguiente la más especialmente repugnante de las especies de clericalismo. En verdad:
"Eres pobre: eres opulenta,
Eres poderosa; eres importante;
¡Madre Rusia!"[1]
Frente a estas contradicciones, se comprende perfectamente que Tolstoy no pudiera interpretar ni el movimiento obrero y su papel en la lucha por el socialismo, ni la revolución. Pero estas contradicciones en las concepciones y doctrinas de Tolstoy, no son accidentales. Son expresiones de las contradicciones de la vida rusa durante el último tercio del siglo XIX. La aldea patriarcal, liberada ayer todavía de la servidumbre, fué literalmente entregada a la violencia y al pillaje del capital y del Estado. La vieja base de la economía y de la vida agraria, base que se había mantenido realmente durante siglos, se desmoronó con inusitada rapidez. Y las contradicciones en los conceptos de Tolstoy deben ser estimadas, no desde el punto de vista del movimiento obrero y del socialismo modernos (semejante valoración es, naturalmente, esencial, pero no es suficiente), sino desde el punto de vista de la protesta que se elevó de la aldea rusa patriarcal contra el ataque del capitalismo, contra la ruina de las masas y la expropiación de su tierra. Tolstoy, como profeta que descubre nuevas recetas para la salvación de la humanidad, es sencillamente divertido; y por consiguiente, esos "tolstoianos" rusos y extranjeros que procuran transformar el lado más flaco de su doctrina en un dogma, son completamente despreciables.
Tolstoy es grande, en tanto que expresión de las ideas y hábitos que surgieron entre los millones de campesinos rusos con el avance de la revolución burguesa en Rusia. Tolstoy es original porque sus conceptos, nocivos en conjunto, expresan en su totalidad precisamente la característica distintiva de nuestra revolución: la de ser una revolución burguesa-agraria. Entendido así, las contradicciones en los conceptos de Tolstoy son un reflejo de las condiciones históricas contradictorias que limitaban las actividades de los campesinos en nuestra revolución. Por otra parte, los siglos de opresión feudal y los decenios de ruina acelerada después de la reforma[2] acumularon montañas de odio, cólera y resoluciones desesperadas. El esfuerzo para acabar con la Iglesia del Estado, los terratenientes y el gobierno feudal; para destruir todas las viejas formas y sistemas de la propiedad terrateniente; para expurgar el país, para crear en lugar del gobierno de clase policíaco, una comunidad igualitaria y libre de pequeños campesinos, corre como un hilo a través de cada paso histórico dado por los campesinos en nuestra revolución; y sin duda, el contenido ideológico de los escritos de Tolstoy corresponde mucho más a esta lucha de los campesinos que al abstracto "anarquismo cristiano" que se pretendió deducir como un "sistema" del conglomerado de sus conceptos.

Tomemos por ejemplo los motines del ejército en 1905-1906. Estos combatientes de nuestra revolución representaban socialmente un intermediario entre el campesinado y el proletariado. Como este ultimo estaba en minoría, el movimiento en el ejército no alcanzó nunca, ni con mucho, el grado de solidaridad evidenciando en Rusia, ni nada semejante a esa conciencia de clase que el proletariado manifestó cuando se convirtió en socialdemócrata como obedeciendo a una señal. Por otra parte, nada hay más erróneo que la opinión de que el fracaso de los motines se debió al hecho de que no eran los oficiales quienes los dirigían. Por el contrario, el progreso gigantesco que ha hecho la revolución desde los días de la Narodnaia Volia se demuestra precisamente por el hecho de que la "tropa ignorante", cuya independencia espantaba tanto a los terratenientes y oficiales liberales se alzó en armas contra sus oficiales. El soldado sentía gran simpatía por la causa de los campesinos; sus ojos brillaban al oír hablar del trabajo del campo. Más de una vez, la iniciativa en el ejército estaba en manos de las masas de soldados, pero en la práctica no se hacia empleo resuelto de este poder. Los soldados vacilaban. Después de algunos días -a veces de algunas horas-, luego de haber fusilado a un comandante odiado, libertaban a los otros, negociaban con las autoridades e iban quedamente camino de la ejecución, o, doblando su cuerpo bajo el látigo, se uncían una vez más al yugo, ¡completamente dentro del espíritu de León Nicoláievich Tolstoy!

Se ha dicho que los ejércitos vencidos aprenden mucho. En realidad, sólo en una medida muy limitada puede hacerse una comparación entre una clase revolucionaria y un ejército. El derrumbamiento del capitalismo transformara y agudiza a cada instante las condiciones que impulsaron a los millones de campesinos, unidos por el odio a los terratenientes feudales y a su gobierno, a una lucha democrático-revolucionaria. Entre los mismos campesinos el incremento de las transacciones, la dominación del mercado y el poder del dinero desplaza cada vez más al patriarcalismo anticuado y su ideología filosófica[3] afín. Pero los primeros años de la revolución y las primeras derrotas en la lucha de masas revolucionaria realizaron sin duda algo. Asestaron el golpe mortal a la blandura y flojedad existentes a un tiempo entre las masas. Las líneas de demarcación se han acentuado. Se han establecido fronteras entre los partidos y las clases. Bajo el martillo educador de Stolypin se desarrollarán inevitablemente, a través de la inflexible y consecuente agitación de los socialdemócratas revolucionarios, no solamente de entre el proletariado socialista, sino también de entre las masas democráticas de los campesinos, cada vez luchadores más templados, dispuestos cada vez menos a caer en el pecado histórico del tolstoianismo.
Proletario. N° 35, 11 (24) de septiembre 1908.
(Reproducido según el texto del Proletario, confrontado con el original)
NOTAS
(1) Del poema de Nekrasov "Quién vive bien en Rusia"
(2) Alusión a la abolición de los siervos en Rusia (1861)
(3) En el manuscrito "tolstoiano".
Articulo elaborado por Lenin en septiembre de 1908 y publicado en el Proletario, extraído del folleto "V. I. LENIN, Sobre la religión", elaborado por el Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú y reproducido en su integridad por la Editorial Problemas, Buenos Aires Argentina en 1945.
Vaya dos!
ResponderEliminarHasta llegar al final no descubrí al autor. Aunque sospechaba. Cuánta falta nos hace.